miércoles, 21 de septiembre de 2011

TESTIMONIO PROPIO

UNA NOCHE EN EL CHAT

Un sábado como cualquier otro, ya eran las 10 de la noche y sin ánimo de salir ni de hacer otras cosas, observé detenidamente mi laptop y me pregunté cómo aburrirme si tengo una herramienta tan maravillosa como el internet, así que abriendo una y otra página de todo tipo de información, habrá pasado una hora aproximada no recuerdo muy bien hasta que me topé con las famosas salas de chat que existen a por montón en la red. Me pregunté que tan interesante puede ser charlar con personas que ni conoces así que le di clic y comencé a sumergirme en estas salas de conversación de todo tipo, ahí comencé a charlar con varias personas de todas las edades y con diferentes situaciones y realidades.
Me agradaba el poder interactuar con otras personas que así como yo solo buscaban a alguien con quien charlar, compartir algún tipo de experiencias y esas cosas que encuentran en estas salas de conversación, pasaban las horas sin sentirlo y se ponía más interesante el estar en contacto con personas de otros países y de repente ingresa un mensaje más en el que decía ¡hola quieres conversar¡, la verdad que no le tomé mucho interés a este mensaje y le dije claro que sí, nos presentamos y me dijo soy de México y le respondí soy de Perú.
Comenzamos a charlar de cosas tan simples, complejas, sobre las cosas que nos gustaban y las que no y cada vez la conversación se hizo interesante, nos dimos cuenta que coincidíamos en muchas cosas y nos preguntábamos lo sorprendente de haber coincidido entre cientos de personas que ingresan al chat diariamente, pasaron las horas y continuaba amena la charla había algo que hacía que nos resistiéramos a la idea de acabar con esta conversación que ya se había prolongado por varias horas.
Luego de percatarnos en la hora nos dimos cuenta que eran las 5:50 de la mañana, ya habían pasado 6 horas desde que iniciamos la plática así que decidimos dar por culminada esta maravillosa conversación que se prolongó por tanto tiempo y con el compromiso de volver a vernos al día siguiente a las 5 de la tarde, nos despedimos así como se despiden 2 viejos amigos que después de mucho tiempo se vuelven a reencontrar.
Eran a las 5 de la tarde del domingo, ingrese al chat como habíamos quedado y sorpresa estaba ahí esperándome nuevamente ese mensaje que dio inicio a esta amistad “hola como estas” a lo que le respondí “muy bien y tú como estás”, y así nuevamente comenzamos con la conversación que parecía ser de 2 personas que ya se conocían y que luego de mucho tiempo se volvían a contactar.
Desde esa fecha somos muy buenos amigos, diría que a pesar de la distancia que nos separa, el internet la acorta y a la vez fortalece los lazos de amistad que nos une, tratamos de coincidir con mucha frecuencia ya que ambos tenemos obligaciones que cumplir y actividades a desarrollar, nos dejamos mensajes o correos con saludos y buenas vibras para la semana que empieza, cuando charlamos es como el primer día en que nos conocimos, transcurren horas luego de que nos damos cuenta del tiempo que pasó, se torna increíble la magia que existe entre nosotros desde ese día en que nos conocimos.

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